El ser humano tiende por naturaleza e instinto a formar grupos, así ha sido desde hace miles de años y es esto precisamente lo que lo hace un ser social y lo ah diferenciado de muchas especies; sin embargo cuando se habla de grupos no es exclusivo de diversión u ocio pues dentro de los grupos ah buscado el tener una pareja, buscando en la misma afecto, diversión y por supuesto reproducción y placer; aunque claro esto puede verse desde muchos y muy diversos ángulos ya que la concepción del término pareja dependerá en gran medida de la cultura donde se analice este fenómeno pues no es lo mismo la pareja en apariencia monógama de la cultura latina que la polígama de muchos países de Europa o Asia. La pareja como tal ah evolucionado con el paso de los años a la par del ser humano, aunque claro la sociedad viene cargando con muchos residuos del pasado, pues aún en este siglo y dentro de esta modernidad podemos encontrar venta de mujeres por parte de la misma familia como parte de un trato para unas tierras o ganado; y aunque esto pareciera lejano lo cierto es que se encuentra mucho más cerca de lo que creemos.
Dentro de la sociedad actual encontramos términos nuevos, que dividen y subdividen las clasificaciones para las parejas, las cuales implican cada vez un menor compromiso por una o ambas partes. E incluso las relaciones a distancia han tomado gran fuerza y están en boga; fortalecidas por los avances tecnológicos como el internet, los cuales han facilitado el que personas de países e incluso continentes diferentes se conozcan y mantengan relaciones de pareja. De esta manera encontramos también nuevos avances en las formas de infidelidad; por lo cual se han realizado nuevos estudios para determinar los mismos y la infidelidad femenina es uno de los principales objetivos ya que en apariencia con toda esta transformación social ah tomado gran “auge”.
Sin embargo, contrario a ello los estudios han demostrado que la infidelidad femenina no solo ah estado ahí desde que esta la masculina (o quizás antes) si no que muy probablemente se dé en mayor proporción. Esto pues ah traído gran controversia pues la imagen de la mujer ah dado un vuelco de 180 grados, sobre todo en la cultura mexicana pasando de ser la madre de familia sumisa y abnegada; para ser la mujer independiente que busca su satisfacción. Se han planteado muchas razones para quizás en gran medida justificar la infidelidad de una mujer, tales como, la genética, el machismo, la insatisfacción con su pareja, el maltrato, etc. Estas han sido aceptadas por la mayoría de las personas, aunque consideran que no es razón suficiente para que una mujer sea infiel; incluyendo en este tipo de opiniones a otras mujeres.
Una mujer infiel es generalmente tratada con desprecio en casi todo el mundo; en cuanto a la sociedad mexicana en la actualidad se encuentra en un proceso de cambio ya que aun se sigue viendo como algo malo o “impuro” el que una mujer sea infiel sin embargo, existe una mayor apertura a su aceptación y tolerancia, al menos mayor que en épocas pasadas. Dentro de este tema en específico considero que existe una regla o norma importante que motiva a las mujeres a ser infieles, y esta va en relación a su satisfacción; una mujer insatisfecha con su pareja en cualquier ámbito, llámese sexual, económico, emocional, moral, y demás buscará algún tipo de refugio en otro hombre, hablando específicamente de relaciones heterosexuales y sin importar que tipo de pareja como: esposos, novios, e incluso amantes.
En algunos casos dentro de nuestra sociedad podemos encontrar diversos motivos para una infidelidad como los mencionados, y aún así en la mayor parte de los casos a la mujer se le ve como una pecadora o impura, lo cual ah provocado que ellas hayan aprendido a mejorar las técnicas de infidelidad y sean mucho más discretas que un hombre. Se dice mucho que la mujer no es tan infiel como los hombres sin embargo se ah descubierto recientemente todo lo contrario, las mujeres son mucho más infiel que los hombres, solo que saben hacerlo mejor.
En este punto es bueno el aclarar el término infidelidad, ya que bajo el sentido sumamente estricto de la palabra podría considerarse una infidelidad el simple hecho de pensar en alguien diferente a la pareja; además claro que los grandes avances mencionados al inicio como el internet y la modernización han puesto una clasificación nueva no solo de relaciones interpersonales, sino también de las infidelidades hacia estas. Por ejemplo legalmente se considera la infidelidad sexual (existencia de coito) como el único tipo válido para demanda de divorcio en el caso de un matrimonio; para algunos investigadores este tipo de infidelidad no es la más importante ni la que nos debe preocupar; más bien la realmente peligrosa es la infidelidad emocional, pues esta indica que la pareja se ha enamorado de otra persona y en ese caso ya no hay prácticamente nada que hacer. Estas han sido digamos las modalidades básicas de la infidelidad, sin embargo ahora encontramos a un tipo muy controversial: la infidelidad virtual; en la actualidad se ah vuelto muy popular el llamado cibersexo, mismo que consta de platicas a través de internet, como es en salas de chat, uso de cámaras web, fotos, uso de micrófonos, etc. Y es precisamente esto lo que lo vuelve polémico, ya que no existe realmente un contacto con la otra persona, y es ahí donde muchos no lo consideran como una infidelidad. Es por todo esto que la infidelidad ah tomado un rumbo nuevo, sobre todo en el caso de la infidelidad femenina que se vuelve cada vez más visible o permisible en el mejor de los casos, pero que implica muchos otros cambios con ello.
La infidelidad es sin duda un tema de controversia, pero la infidelidad femenina lo es aún más, es por ello que considero que una mujer tiene todo el derecho de ser infiel si su pareja no está cumpliendo con sus expectativas, el problema radica en la capacidad que los hombres tienen para aceptar esto. Y desde luego va en conjunto con la comunicación en la pareja, la confianza, y el tipo de infidelidad que sea permisible: sexual, emocional y/o cibernética. En el caso de que la pareja se permita alguna de las mismas, pero recordemos que en el fondo de todo seguimos siendo animales y que por instinto buscamos la reproducción y la diversidad. Así que sería bueno el reflexionar sobre que tan abiertos estamos a que aceptar que si no somos capaces de cubrir las necesidades de nuestra pareja, esta pueda buscarlas en otro lugar.