Cuántas veces nos hemos quejado por no encontrar a nuestra pareja “ideal”, lloramos y sufrimos ya que pareciera que siempre nos toca el menos indicado; otros tantos hablamos de libertad, de no atarse a nadie con compromisos que nos limiten; sin embargo, me pregunto: ¿será que realmente nos hemos hecho responsables de nuetras estas decisiones?. Porque, bueno después de todo fuimos nosotros quienes aceptamos a ese otro entrar en nuestra vida ¿o no?, dudo mucho que estemos obligados a mantener una relación con alguien de forma ineludible, por más compromisos morales o emocionales que tengamos no estamos obligados a estar con alguien a quien no amamos o peor aun que no nos ama. Es como si intentáramos boicotearnos emocionalmente con parejas que en lugar de sumar le restan a nuestra vida.
En primer lugar considero importante dejar de esperar a que la otra persona sea la que nos encuentre y nos brinde todo lo que creemos necesitar, cumpliendo al pie de la letra nuestras expectativas llenando nuestras carencias personales. Una pareja de hecho no debe estar con nosotros para llenar nuestras insuficiencias; más bien debería estar para complementarnos como seres humanos. Sobre todo en la actualidad cuando pareciera que las relaciones se cocinan al vapor y en grandes cantidades; así como los divorcios y/o separaciones emocionales están a la orden del día. Las relaciones de pareja son cada vez más cortas e implican menos compromisos; encontrando tanto a mujeres como hombres que se jactan de buscar su independencia y no queriendo inmiscuirse en relaciones formales o que impliquen un compromiso como tal; no obstante esto deriva de un profundo miedo a ser abandonados a la que se le llama hiperindepndencia, la cual es un temor a la cercanía.
En apariencia estas personas se relacionan con facilidad pero temen al compromiso emocional y a las responsabilidades de una vida familiar, sin embargo si tanto el hiperindependependiente como el dependiente, no buscan una solución a el problema pueden llegar a sufrir mucho y repetir el patrón de elegir parejas inestables, con escasas posibilidades para establecer una relación sana y satisfactoria.
Por lo anterior te recomiendo vivir con total plenitud, con base en la toma de decisiones respecto a tu vida, ¿cómo? Bueno, puedes empezar por tomar las oportunidades que la vida te presenta, arriesgar un poco más hacia lo que realmente deseas (esto lo averiguarás con un duro trabajo de introspección), teniendo disponibilidad y apertura, así como empezar a asumir la responsabilidad de cada una de tus actos, sin culpar o responsabilizar a los demás pues al fin y al cabo tú y solo tú eres responsable de tu vida y nadie puede vivirla por ti. Y en referencia a ello el psicoterapeuta Alain Delourme nos dice: “No somos lo verdaderos actores hasta que no asumimos la responsabilidad plena de nuestra existencia”.

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