Respondiendo a ciertos cuestionamientos de la idealización en cuanto a relaciones de pareja; encontramos algunos puntos, que muy probablemente la mayoría piense que son absurdos y otros tantos coincidirán. Aunque lo que realmente me gustaría es que al menos uno logre la identificación pero sobre todo la concientización de su situación. Para simplificar no me meteré en especificaciones de género, obviando que el termino él aplica también para ella.
La idealización podemos encontrarla como un síntoma más del enamoramiento o como un poeta musical dice “Obnubilación de la conciencia”. Siendo así que cuando estamos en la primer etapa es cuando creemos que con nuestra pareja todo es posible, nuestro cerebro libera tal cantidad de sustancias que logra generar una sensación de bienestar suficiente para hacernos creer que la persona que esta a nuestro lado es la ideal, la mejor y que no importan las diferencias al final todo será como un cuento de hadas. Lo cierto es que nada de ello ocurre, pues con el tiempo y la convivencia, la verdad sale a la luz; es aquí cuando aquellas diferencias que al principio nos parecían encantadoras ya no lo son tanto, empezamos a reclamar porque la pareja cambió, y nos molestamos porque “ya nada es como al principio”. Por su puesto que ya nada es como al principio, pues la convivencia hace que todas esas sustancias generadas por nuestro cerebro ya no causen el mismo impacto.
Es importante comprender que la pareja no cambia, nosotros tampoco cambiamos; simplemente nos vamos conociendo como realmente somos. Dejamos de intentar aparentar que somos la pareja ideal pues ya nos sentimos con la seguridad de que el otro se quedará con nosotros…llegamos a la zona de confort. Desafortunadamente este es un proceso difícil de entender, pues la idealización se rompe en este punto y al vernos de frente a la pareja tal cual es generalmente no nos aceptamos y pretendemos que la relación sea como la habíamos construido en nuestra mente; el problema es que así como nosotros habíamos idealizado nuestra relación, nuestra pareja también lo hizo, y comienza la disputa por ver cual de las dos se cumple. Y si eso no sucede, lo más probable es que todo termine; ah! Pero claro no sin antes decir que la pareja no es como se mostro al principio, que cambio, que no hubo compatibilidad, que dejó de ser quien era, y un sinfín más de justificaciones que solo hablan de nuestras propias carencias.
Pensemos en la siguiente reflexión: todo aquello que nos llama la atención (y no solo hablando de pareja) de otra persona y que nos hace quererla es todo aquello que yo tengo y me agrada, o todo aquello que posee y yo deseo.; pero todo aquello que me desagrada del otro muy probablemente sea lo que me desagrada de mí. Basándonos en ello, se logra la explicación de la disfuncionalidad de muchas parejas, pues la aceptar que lo que tanto me desagrada de mi pareja (aparentemente)es simplemente lo que no me gusta de mí, pero no logro aceptar; no es una tarea fácil.
En resumen, dentro de las relaciones de pareja encontramos dificultades, problemas, diferencias; lo importante es aprender a vivir y convivir con ellas, disfrutarlas y así juntos crecer como pareja y como individuos. Dejemos de lado la idealización de nuestra pareja y vivamos nuestra realidad, ya que al final no existen los finales felices, mejor seamos felices durante todo el cuento, desechemos las expectativas y aceptemos a nuestra pareja con sus errores, aprendamos de ellos (al fin y al cabo son nuestros también, ¿o no?).

Qué interesante disertación sin embargo no sé si me permitirás emitir mi opinión (un poco discrepante). Pienso que las cosas que nos agradan de la otra persona nos resultan agradables por la compatibilidad hormonal que tenemos con ella, no olvidemos que el amor y la atracción es una química hormonal que se manifiesta con olores casi imperceptibles; ello generalmente sucede cuando necesitamos de una pareja. Obviamente que existirán personas muy agradables en el trato, pero ello no quiere decir que eso baste para atraernos sexualmente. Pienso además que cuando pasa ese momento, nos quedamos tal como somos, sin la brillantez que le daban a nuestros actos la química hormonal. Aparte de que nosotros como personas seguimos madurando y ello implica cambiar; las cosas que me súper agradaban a los 15 ya no me gustan a los 20 y menos a los 30 y llegando a los 40 recordarlas me causa extrañeza y risa el que me agradara tanto. Por ello las parejas siguen madurando, depende de ellas el ir madurando juntas, flexibilizando sus intereses, por el interés común de pareja. Porque la mayoría de parejas divorciadas han seguido madurando cada uno por su lado con la excusa de que "cada quien necesita su espacio para desarrollarse" consiguiendo sólo individualizarse y alejarse de la pareja. Un abrazo
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