Hace ya bastante que te fuiste, que decidiste “vivir tu vida”; entenderlo no fue tan difícil como aceptarlo, pues al despertar cada mañana pensaba en ti y un poco adormitada buscaba tu cuerpo en la cama, pero lo único que encontré fue el recuerdo de tu cabello alborotado que hacia ver aun mas hermoso al dormir.
Durante muchas noches seguía esperando a que regresaras y me dieras un beso antes de dormir, como cada noche cuando estábamos juntos; pero no, nunca regresaste, lo único que conseguí fue sentir un vacío en el pecho además de un insomnio incesante donde repasaba cada día que pasamos juntos; e intentaba recomponer nuestra historia, intentando no volver a dejarte ir… así pasé muchas noches y muchos amaneceres en el vaivén de tu recuerdo y mi melancolía; pagando la cuota diaria de lagrimas y suspiros, añoranzas y desencantos. Hasta que mi deuda con tu recuerdo fue saldada.
Pero ahora vuelves diciendo que me extrañas, ¡que me quieres! Ahora que yo he decidido seguir adelante, ahora que por fin logre recoger cada pedazo de mi corazón; de ese corazón que tú destrozaste. Te juro que no entiendo que pretendes, no se si buscas mi perdón o simplemente tu amor sea real. Nuevamente me quitas el sueño y durante el día la angustia hace presa de mí, pues cada llamada hace palpitar mi corazón temiendo que seas tú.

No hay comentarios:
Publicar un comentario